Cuando lleguemos a la muerte, lo mejor que podemos ofrecer es una perfecta y luminosa conciencia, una conciencia clara que haya que saber crear, porque si, como decia Gurdjieff, mueres como un perro, sin ofrendar conciencia ni construir alma.
No poder satisfacer los deseos no es sufrimiento, porque lo que importa es el prodigio de tener deseos.
A partir de una edad tienes que hacerte util a los demas. Cuando has vivido y la vida te ha dado una experiencia, sea buena o mala, llega un momento en que debes transmitir lo que sabes.
Para acabar con la oscuridad sel mundo el angel quema sus alas.
Al dejar de considerar el inconsiente como un enemigo y perder el miedo a verse a si mismo, uno puede descubrir los traumas que le provocan sufrimiento.